El metiche de marras

lo mirable del thurmasthell aquel

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Monday, April 12, 2010

No confío en mis compatriotas

No confío cuando timoratamente están dispuestos a doblar las manos al menor amago de restricciones.


Cuando a pesar de sus bravatas y rencores y quejas de cafetería, en el último momento hacen las colas impresionantes para pagar la tenencia, el teléfono, los recargos en el banco, registrar sus datos del celular.

No confío cuando hablan de derribar al espurio y todo se limita a inscribirse a las listas de Facebook y después a sentarse con la íntima sensación de quien ha hecho su parte.

No confío en ellos cuando son testigos de estas absurdas alianzas partidistas, y a sabiendas de la traición ética que suponen, comienzan a pensar a quién aliarse para recibir su parte.

No confío en ellos cuando conociendo la manipulación emocional de la masa, aún así le siguen el juego a los medios y se hacen eco de la muerte de una niña y sus circunstancias telenovelescamente misteriosas e ignoran otras tantas más terribles y alarmantes por provenir de los poderes que poco a poco nos cercan.

No confío en aquellos que asienten con la cabeza y niegan con sus actos, no confío en aquellos que se dan golpes de pecho y apuñalan por la espalda.

No confío en aquellos que se asustan a la hora de señalar al culpable, si resulta que el culpable es objeto de respeto.

No confío en mi propia desconfianza, porque cada acto de mis semejantes me deja esta triste sensación de abandono, de desamparo, de que toda esa mi frustración podrá ponerme vulnerable y entonces, acabaré actuando como esos mis compatriotas, con tal de sentirme protegido entre el rebaño.

Hasta entonces, con este reducto de rabia que me dejan, sigo insistiendo en que aún hay forma de hacer algo, de que tenemos que darnos cuenta de que somos millones contra unos pocos centenares, que no hay ni habrá artimañas, leyes, censuras, castigos y venganzas que puedan detenernos…

…Sólo hasta que nos demos cuenta.