El metiche de marras

Wednesday, July 28, 2010

Ociociudades IV

La vocación del ambulante

Sólo basta que la situación se presente para que comiencen a germinar cual hongos, los vendedores de souvenirs allí donde menos uno se lo espera.
Basta que una calle cualquiera muestre cierta desigualdad para que en un huequito aparezca de pronto una vendedora de tamales o chalupas. Basta que una banqueta esté un poco más ancha que las otras para que un puesto de mallas cuadriculadas se ensamble de pronto y exhiba desde discos y pelis piratas hasta cinturones, gorras, bolsos y chucherías de esa ralea.
Es más, basta que una carretera ofrezca una dosis adecuada de topes ("reductores de velocidad", se lee en algunos señalamientos carreteros), para que ahí mismo te ofrezcan alegrías, camotes, panes, jugos de naranja, gorras, accesorios para auto, piñatas. Por la vía corta a Puebla vemos piñatas, voceadores, fruta de temporada, sidras apiladas en los camellones, papalotes (a la altura de Papalotla, ¿dónde más?), talavera y otras cosas propias de la zona. Basta cualquier semáforo para que en su base se plante una persona ofreciendo jugos de frutas, que dependiendo de la hora, pueden ser lo mismo frescura de fruta o de plano tepache fermentado.
Ya de pedigüeños es un cantar paralelo. Los hay que, pala en mano, ofrecen la gorra esperando ver pagado su esfuerzo por tapar un bache con cascajo; o los que, ondeando una franela, ejercen de semáforos humanos.
Pero lo que me llevó a escribir esto es la cantidad francamente pintoresca de los que en su momento asaltaron ese pequeño tramo que viene desde el seminario de la Y Griega hasta poco antes de San Matías Tepetomatitlán. Ahí, a distintas horas era posible encontrar tamales y jugos de naranja, duraznos, tunas peladas con todo y su bolsita de chile piquín, dulces, cacahuates y garapiñados, tortas preparadas, refrescos en lata que tomaban de una tina con hielos al costado de la carretera, franelas, entre otras linduras. Había por lo menos dos vendedores de esos pingüinescos jugos; vamos, que hasta supermanes y Tiger`s de hule vi por ahí. Luego estaba el detalle de que los vendedores tenían sus camionetas por ahí estacionadas para surtirse, y en caso de fatiga, ir a sentarse, echar taco carretero y cotorrear el punto a la sombra de una lona azul. Me quedé con ganas de ver si por ahí oculto andaba un Sanirent.
Uno, como sea, ya ubica a los ambulantes por una indefinible fisonomía. Como que son morenos, con aire de curtidos por el sol, como una característica indumentaria, en fin, ustedes entienden. Lo que he visto últimamente es a chicas con trazas más de estudiantes en día de pinta que de chavas trabajando por el sustento. Bonitas viceras, deditos lindos, boquitas pintadas y gestitos de no soportar el calor pelante, vendiendo accesorios para celulares, peluchitos, cuadros de esos de marco rústico y barniz espeso.
Ante esas, no me habría extrañado ver, ante la tardanza de la obra, unos locales como dios manda, para que uno pasara como en el supermercado: revisando las etiquetas y eligiendo qué comprar al vendedor en turno.
Ese marchantismo endémico de nuestra gente, que todo pretender comercializar, adquiere cotas catastróficas cuando lo vemos replicado en ciertas leyes y amenazas de privatización. En expropiaciones de sitios arqueológicos, en ofertas prematuras de bases de datos ciudadanos, en subastas al mejor postor de nuestra propia seguridad, nuestra educación y nuestra salud pública.
Así las cosas, ¿Cuánto ofrece usted por las respuestas a estos problemas?

Ociociudades III

*Tienes un mensaje de texto*
El celular es la piedra angular de la época actual. Como lo fue en otros tiempos el sombrero de copa, o el caballo. Todo el mundo debía tener uno, y una vez tenido, debía procurarse que éste fuera mejor que aquel, con más alzada o un mejor material hasta llegar a los accesorios, la pluma, el listón, las jaretas, los aparejos, todo lo ostentoso que se pudiera para diferenciarse de los demás.
No poseerlos equivalía a dejar de ser, a perderse entre la pelusa, a ser un jodido miserable indigno de codearse con la gente. O ya en un plano menos dramático, a no tener amigos del rango social pretendido. Bueno. A los adolescentes si debe parecerles un drama, y hasta una tragedia. He visto casos de pérdida de la dignidad con tal de que papá les compre el modelo 4500 o el blackberry más actualizado. He sabido de robos, de intercambios sexuales, de chantajes, con tal de comprarse uno.
El celular es la entrada a las pasarelas sociales del zapatófono. Comunicarse ha pasado a segundo plano. Se trata ahora de variar el modelo dependiendo de las tendencias de la temporada. Celulares de diseñador, celulares con estrambóticas combinaciones de colores y de materiales. Celulares con infinidad de aplicaciones que nada tienen que ver con su intención original.
Ahora adquirir un celular es consultar catálogos, visitar anaqueles, y lo más importante: tener en cuenta que no se parezca en nada al celular de la amistad a la que se pretende superar en estatus.
El celular es ahora, paradójicamente, la herramienta idónea para tener menos amigos, que contactos los podremos tener a miles. No hace poco veíamos un comercial televisivo en donde se mostraba a toda una ciudad agachada, robotizada, zombificada; pendiente de las pantallitas de sus celulares e ignorante de su entorno. Aislados merced a los auriculares, hablando a la nada con el manos libres. La comunicación en esta dinámica es ahora así: hablar frente a frente es anacrónico. Un celular es también un entrenamiento en eso que ya George Orwell llamaba “la neolengua”, tan imprescindible en estas aceleradas actualidades en que comunicar una idea es fácil mediante mensajes de texto, mensajes multimedia y emoticones. Comunicarse ahora es intercambiar fotos, canciones, gif’s. Es sustituir la lengua y la garganta por el Bluetooth y el infrarrojo.
Por eso, si tú conservas aún ese tabique electrónico mediante el cual hablabas a los alejados geográficamente, tienes ante ti dos opciones: o te actualizas al modelo en boga o te resignas a no formar parte de los elegidos para figurar en ese bendito y esperanzador RENAUT.

Tuesday, June 15, 2010

Ociociudades II

Con un tope hemos topado, Pancho

Uno va tranquilamente por cierta calle. De improviso siente el golpe del neumático con un elemento prácticamente inherente al camino: un tope. Los topes son una especie en vías de expansión. A los caminos les nacen topes como a los adolescentes barros. ¿Será porque, según nuestras autoridades, finalmente estamos alcanzando la madurez en materia de comunicaciones? Así, el tope-barro de nuestra joven ciudad surgirá donde uno menos se lo espera. Pueden maquillarse calles, avenidas y callejones, pueden ser desazolvados, emparejados, renovados. Todo irá bien hasta que los vecinos, casi de manera automática, decidan que los constructores olvidaron algo: ya está, es el tope.
El tope es emblemático de México. No he sabido de otros lugares donde se le tenga tanta devoción al tope. Y como en todos los casos, no hay un tope igual a otro. Los hay suavecitos, deslizantes; los hay bruscos, repentinos. Los hay similares a guarniciones o a trincheras. Dependiendo de la zona, los habrá también de materiales diferentes. Me ha tocado encontrar topes que en una primera etapa eran castillos de armex. Simplemente fueron recostados y como para disimular su primigenio origen, se les puso una embarrada de mezcla y ya, a detener vehículos. Los hay de tepetate, de chapopote, de cemento; incluso de madera, habiendo sido anteriormente postes derribados.
Los topes también han llegado a ser objeto de mimos. He visto ramitos de flores, crucecitas, peluchitos y otros ornamentos para disimularlo o acentuarlo. Al tope se le pinta, se le decora, se le agradece su abnegación a la hora de defender las vidas de borrachines oscilantes, niños imprudentes, señoras apresuradas canasta en mano, ciclistas y peatones que deciden que la banqueta es demasiado estrecha para transitar por ella.
El tope es una manifestación de rencor, una pequeña venganza ante aquel que puede darse el lujo de tener vehículo; así sea una discreta carcachita. El tope es tan imprescindible en la psique citadina que no importará que la calle esté acribillada de baches, o deformada en su empedrado levantado, y menos aún que ofrezca una curvatura de imposible tránsito.
El tope es la panacea de la incultura vial. Cumplir con los señalamientos de tránsito, responsabilizarse de la obligación peatonal queda así descartado de antemano. Por lo tanto, evitemos tanto gasto superfluo de las autoridades federales, estatales y municipales en materia de vialidad, eliminemos semáforos, franjas peatonales, señalamientos preventivos y restrictivos. Devolvámosle a las aplanadas calles su configuración original toda llena de altibajos. Llenémoslas de topes. Sólo así y de esta manera quedaremos satisfechos con la imagen urbana que tanto nos han querido forjar. Démosle al tope el estatus que por pura multiplicación merece y dejemos de construirlos al amparo de la noche.

Wednesday, May 26, 2010

Ociociudades I

La valía de un perro

¿Qué hay más citadino que un perro?
Los perros son el catalizador del potencial económico y social de los habitantes de la urbe, o ya por lo menos de sus periferias. Bajo esa dinámica, no es lo mismo un french poodle o un rottweiller, que un can rabón sin raza definida. No es lo mismo un "Cookie", que un "Firulais". No es lo mismo el costal de croquetas que el costal de totopos. Y no es lo mismo una correa con logotipo que un vil mecate.
Los perros manifiestan, tal como sus dueños, actitudes similares pero bajo estímulos diferentes. El perro del citadino gruñe de contento y saludable jugueteo mordelón. El perro del pobre gruñe de rabia y terror ante otro posible atormentador de su hambre y sus costillas.
Así, no es de extrañar que a mayor alejamiento del centro de cualquier ciudad, la cantidad de perros se incremente. Este dato no es fortuito, obedece a un factor de la consabida cadena alimenticia. El perro cuenta, como todas las especies, con un depredador natural: el automóvil. Así, mientras mayor es la concentración de vehículos automotores, disminuirá la cantidad de cuadrúpedos en la misma vía.
En las ciudades, regidas por la velocidad, la gasolina y el rugido que marca territorios, los perros están condenados a las azoteas, los patios traseros, y la correa en sus momentos de paseo. Claro que nunca faltan los valientes canes que se aventuran en una lucha monstruosamente desigual con la consecuencia de las muertes sobre el asfalto, a razón promedial de tres por carretera.
Pero, en contraparte, en los barrios bajos, o altos en su caso geográfico, en los alrededores de los focos citadinos siempre en constante derrame, los perros tienen mayor control territorial, son más dueños de las calles, de los parques, de las aceras y de los postes, sus eternos aliados en el asunto del marcaje territorial. Aún así, no pueden todavía ponerse al tú por tú con los coches, a los que a pesar de sus acosos en jauría, hocicos gruñentes dirigidos a los neumáticos, ni siquiera espantan u obligan a reducir la velocidad.
Por eso: ¡Perros del mundo, uníos!
¡Y córranle que los atropellan!

Sunday, May 23, 2010

Para saber sobre qué tierra piso

Desde hace unas semanas estoy colaborando en el Sol de Tlatlapas (jeje, EMZ dixit).
Así que a partir de hoy comienzo a poner aquí mismo mis colaboraciones, bajo el sugerente título de Ocio-Ciudades.
Ya poco a poco me encargaré de dotarlas de sus respectivas imágenes.
sale, la siguiente es la primera

Thursday, May 06, 2010

Diálogos

Fueron días enteros dedicados a escrutar imágenes malas de obra pública.
Fueron tres noches acomodando fotos en páginas, poniéndoles marco, escribiendo datos técnicos, dando medidas a todo.
fueron varias sesiones de estira y afloja con el encargado de las obras municipales.
fueron semanas de poner/quitar/sustituir fotos que no convencían al patrón.
Fueron días de azuzar a los de la imprenta para que acabaran de imprimir en offset las páginas.
Fueron horas de no comer, de no dormir, de echarle montón a un tambache de revistas que ya se habían pospuesto por lo menos tres veces, y luego de prometer que  un día, que a cierta hora, que ya por la tarde la tienen en sus manos.
Y ahora resulta que no las repartimos, que el jefe dice que están mal,que tienen errores, que se escondan.
Qué fiasco!!!

Wednesday, May 05, 2010

De Cara al Book

Vivo entre dos mundos paralelos, y últimamente no sé cuál es el que debería priorizar.
En realidad lo tengo bastante claro.
El mundo real es el que vale. Aquí como, aquí vivo, aquí siento. Aquí están mis emociones, mis sensaciones.
Todo lo que a través de esa ventana se me presenta es un desfile inverosímil e inconexo de ostentosos solitarios.
Percibo como ruidos los avisos del facebook sobre el comentario X del amigo Y. Cuando me conecto aparecen líneas y líneas de gente que no conozco, que pone pastiches de filosofía, fotos, ligas, comentarios, textos que no acaban de envolverme.
Algo me hace sentir incómodo con toda esa gente. Ese gentío que se aparece intempestivamente sin que yo esté preparado para recibirlo. Es una fiesta ruidosa y poco productiva.
Son demasiados amigos que no comparten una amistad auténtica conmigo. Son amigos etiquetados. Son amigos con los que no cuento. Amigos que no me pueden ayudar cuando de ayuda se trata.
Me deslizo entre espectaculares pretensiosos, que esconden fachadas de cascajo gris. De los amigos que también lo son en la vida real, si los encontrara no sabría cómo, a partir de ahora, entablar una conversación.
Este ruido moderno ensordece mis ojos, tapa mis orejas y me impide discernir a tiempo lo que estaba buscando al momento de dar click a la casilla de enter.
Y yo que entraba sólo para buscarla a ella…
Pero se me pierde, me la oculta la multitud. No quiero verme como en esas escenas citadinas donde el gentío inerte se lleva las últimas agitaciones de su mano tendida a mí.

Monday, April 12, 2010

No confío en mis compatriotas

No confío cuando timoratamente están dispuestos a doblar las manos al menor amago de restricciones.


Cuando a pesar de sus bravatas y rencores y quejas de cafetería, en el último momento hacen las colas impresionantes para pagar la tenencia, el teléfono, los recargos en el banco, registrar sus datos del celular.

No confío cuando hablan de derribar al espurio y todo se limita a inscribirse a las listas de Facebook y después a sentarse con la íntima sensación de quien ha hecho su parte.

No confío en ellos cuando son testigos de estas absurdas alianzas partidistas, y a sabiendas de la traición ética que suponen, comienzan a pensar a quién aliarse para recibir su parte.

No confío en ellos cuando conociendo la manipulación emocional de la masa, aún así le siguen el juego a los medios y se hacen eco de la muerte de una niña y sus circunstancias telenovelescamente misteriosas e ignoran otras tantas más terribles y alarmantes por provenir de los poderes que poco a poco nos cercan.

No confío en aquellos que asienten con la cabeza y niegan con sus actos, no confío en aquellos que se dan golpes de pecho y apuñalan por la espalda.

No confío en aquellos que se asustan a la hora de señalar al culpable, si resulta que el culpable es objeto de respeto.

No confío en mi propia desconfianza, porque cada acto de mis semejantes me deja esta triste sensación de abandono, de desamparo, de que toda esa mi frustración podrá ponerme vulnerable y entonces, acabaré actuando como esos mis compatriotas, con tal de sentirme protegido entre el rebaño.

Hasta entonces, con este reducto de rabia que me dejan, sigo insistiendo en que aún hay forma de hacer algo, de que tenemos que darnos cuenta de que somos millones contra unos pocos centenares, que no hay ni habrá artimañas, leyes, censuras, castigos y venganzas que puedan detenernos…

…Sólo hasta que nos demos cuenta.

Monday, March 29, 2010

El arte al servicio de...

Practicamente desde el inicio de esta administración se vino una andanada de recortes presupuestales en materia de cultura, que no en infraestructura cultural. Todo esto en beneficio de compañías constructoras y en detrimento de los creadores.
Hubo sus necesarias excepciones; tampoco se trataba de dejar pelona la cuestión. Pero finalmente se echaron de ver esos enormes huecos dejados por el abandono de actividades de los comités consultivos, la disminución de apoyos, el receso en las ediciones estatales, los premios estatales por categoría y otras linduras de ese tipo.
Ahora se anuncian con bombo y platillo, amén del despliegue mediático promocional de un par de concursos artísticos en los que se premiará a ensayos encargados para "conmemorar" el centenario y bicentenario, ya saben, esa ofensiva campaña federal para regocijarse de algo que aún no somos.
Resulta que los apoyos a las artes están condicionados a los jilgueros del poder: te doy un premio siempre y cuando escribaspinteshagasvideo sobre lo que yo diga. Un creador con plena libertad, que escoge su tema, que lo desarrolla como se le venga en gana no puede acceder a esos apoyos.
No me olvido que los creadores en la historia siempre han trabajado a la sombra y capricho de alguien. Sus mecenas de una u otra forma influyen en su trabajo. Pero ahora ni siquiera se trata de mecenazgos, sino de viles maiceadas a los artistas. ¿Querías lana no? pues ahí está, tómala, siempre y cuando me des gusto, sigas mis indicaciones, me ayudes con tu arte a legitimar mis programas grandilocuentes y megalómanos.
No puedo alegar objetividad en esto; seguramente yo también me formaré en la fila y esperaré a que SUS jurados calificadores DECIDAN si lo escrito valida SU festejo, o por el contrario, me señalen con su dedo flamígero si me pongo crítico.

Thursday, March 11, 2010

De la acción constante allá afuera...

He vuelto a mi casi inactividad en esta zona, que desearía más nutrida de textos, dado mi presunto estatus de literato.
Pero de un tiempo a la fecha, todos mis ingresos al mundo virtual han sido enfocados principalmente a espiar la presencia-ausencia de una entidad al otro lado del mundo. Los vaivenes de mi navegar en busca de la tal sirena están pretextados por el hecho de que existe un amago de romance, que a veces siento tan seguro y otras tantas mera especulación. De cualquier manera, alguna vez llegan mensajes en los que se reitera la tal relación con cierta variación de intensidades.
Mientras tanto, allá afuera las cosas se ponen a cada tanto intensas, alegres, ajetreadas y llenas de satisfacciones.
Está, por ejemplo, el taller que en el Museo Miguel N. Lira va caminando con mejor suerte de la que esperaba mi escéptica manera de tomar los cursos. Luego está ese asunto de mi ingreso "oficial" a la nómina del municipio de Totolac, que por fin dejará de hacerme sentir un obsequiador de mi trabajo.
así que, las cosas se equilibran.
saludos al éter!!

Monday, January 25, 2010

México, creo en ti

México, creo en ti
En la patria suavidad que cantamos a coro
Aunque tus accesos a la misma sean tan ásperos.
Creo en tu afán de procurarte leyes
Y en los hombres que las cambian a cada rato, dependiendo de los intereses de grupo.
Creo en tu legalidad, siempre y cuando esta legalidad me convenga
Porque entonces diré: al diablo las instituciones.
Creo en tu sabiduría para procurarte leyes; federales, estatales, locales y comunitarias, y tu prudencia al cambiarlas cuando el pueblo protesta airadamente por su mala o nula aplicación.
Creo en tus ciudadanos, que sabios más que tus legisladores, afirman que las leyes se hacen para romperlas.
Creo entonces en tu poder de remendar las mismas, como lo demuestran una tras otra tus legislaturas sexenales, que redactan y borran a capricho párrafos enteros de la gran constitución; que merced a tanto remiendo, decreto, anexo, bises e incisos, ha acabado por perder la patria suavidad.

México, creo en ti
Por derecho propio, por tu estado de derecho, porque tengo un derecho inalienable a creer que tengo derechos.
Aunque día tras día me demuestres que tengo derecho a guardar silencio ante los atropellos, o atenerme a las consecuencias.
Creo en mi derecho a pregonar mis derechos y los de mis semejantes, en un país en donde se hace evidente que los derechos se pelean, mas no se garantizan. En un país donde se habla tanto de constitución, precisamente porque nadie parece conocerla.
Creo en el poder de tu voz para exigir tus derechos, pero también creo en el silencio sospechoso de quien debería garantizarlo. Porque al fin que el discurso es parte del derecho a la mentira que todo funcionario y legislador y gobernante y jefe y superior en rango tienen.
Luego entonces, mi raquítico derecho es a elegir entre los previamente elegidos. Y si no votas, entonces Cállate.

México, creo en ti
Porque de tanto en tanto, prevalece el sentido común de tus ciudadanos, que paralelo a leyes extrañas, a ordenanzas absurdas, a legalidad sostenida con alfileres al traje a la medida de los grupos de poder, sabe respetar las normas básicas de convivencia.
Creo entonces más en los mis semejantes, que saben que para vivir en armonía, no hacen falta tantas leyes, sino plena conciencia de paz y de respeto y de concordia y de raciocinio.

México, creo en ti
En tu naturaleza incorrupta, aunque en el camino se te peguen malas mañas.
Creo en tus esfuerzos por quitártelas de encima, siempre y cuando lo que quede de ellas alcancen a beneficiarme aunque sea un poquito.
Porque ya tranzaron, ya avanzaron, ya se sirvieron con la cuchara grande, ya vivieron el año de Hidalgo, ya hicieron su conchita, y ahora va la mía
Y la tuya, y la de todos y cada uno de tus ciudadanos.
Creo en tu incorrupta paz que se ha venido comprando con cañonazos mediáticos, con puestos de confianza, con mordidas para que me deje tranquilo el policía, con el soborno al profe para que me apruebe la materia, con la sonrisa cínica cuando me cachan ensuciando, desperdiciando, tranzando, delinquiendo.
Creo en tu capacidad de dejar de lado tan pegajosa y comodina maña. Porque creo que después de todo y después de tanto, aún se puede limpiar tu imagen de corrupción institucionalizada, siempre y cuando yo y mis semejantes dejemos de ser el estereotipo del corrupto con que te representan.

México, creo en ti
En tu uniformidad, en tu homogenidad, en tu lugar común de que todos somos iguales.
Lo creo más cuando no tengo acceso a ciertos lugares, cuando me veo en la necesidad de cierta imagen, de ciertas actitudes, de cierta presunción de superioridad económica, racial, lingüística o intelectual.
Lo creo todavía más cuando me encuentro a uno de tus hijos más desfavorecidos, cuando al compararme con aquel salgo ganando. Cuando compruebo que me has dado el chance de superarme a costa de aquel pobre infeliz, flojo, ignorante que no supo superarse o aprovechar las oportunidades como yo.
Creo en que todos somos iguales, lo creo firmemente, como creo también que hay cosas y gentes que no deberían mezclarse, porque gracias a dios, siguen existiendo las clases sociales.

Por eso mi México lindo y querido, a pesar de tus dobleces, tus discursos, tus inconsistencias, creo en ti
Creo tanto como creo, que las causas perdidas nos toca encontrarlas.
Creo en mi capacidad y la de mis hermanos y mis semejantes y mis compatriotas, para dejar esa pesada carga de lugares comunes y clichés e ideas preconcebidas, y comenzar a surgir por encima de éstas, mejorando yo como individuo, para mejorarte a ti como país, y así decir con pleno orgullo, y hasta gritar:

MÉXICO, CREO EN TI.

¿INDEPENDIENTES?


¡Qué sublime, qué magnífico, qué fenomenal! Qué portentosa originalidad ésta de arrastrar de acá para allá un fuego único, mágico, simbólico; para celebrar un acontecimiento indiscutible: ¡Somos libres desde hace doscientos años!

Necios de nosotros que aún no nos damos cuenta y seguimos creyendo que por todos lados nos tiene tomados del pescuezo. Ahorcados por las deudas, las preocupaciones, las ínfimas necesidades cotidianas que por más que intentamos solventar, nos agobian tanto por inmediatas como por su constante aumento.
Sometidos por el adiestramiento sistemático y cómplice entre un sistema educativo castrante, un muro prácticamente insalvable levantado por pantallas de artificios frívolos e innecesarios que traen aparejados los grilletes de la dependencia emocional, y un pavoroso duopolio televisivo que nos adiestra para convertirnos en babeantes consumidores y aceptadores de verdades amañadas.
Dependientes absolutos de las voluntades de un monstruo informe que decide por la muchedumbre la mejor manera de tenernos expectantes de sus ires y venires monetarios. Dependientes toxicómanos, asustados cada tanto haciendo filas para un cubrebocas inútil, una vacuna comprada a precio de miedo colectivo, pero incapaces de vacunarse contra ese virus altamente peligroso que es la ilusión de libertad que día a día nos recetan los poderes fácticos.
¿Fuego del bicentenario?
¡Que les quemen las patas a los gandallas que no quieren soltar el tesorito del poder! ¡Que ardan en los fuegos infernales los herejes que nos escamotean la libertad! ¡Que se quemen en la hoguera purificadora sus miles de palabras huecas y sus estadísticas y sus gráficos que porcentuan falamente la disminución de nuestra pobreza!
¡Que se queme todo, que se vaya al diablo, a ver si así, de una vez y por siempre, nos hacemos por fin independientes de esta pinche vida!

Monday, October 12, 2009

Ya casi

Estoy a tres días de mi partida y justo ahora me está cayendo el veinte. He dejado para el último momento el hacer maletas, imprimir documentos, gestionar más recursos, dejar en óptimas condiciones algunas cosas de casa, reestructurar deudas, avisar a todos mis amigos, comenzar el blog, recuperar mi credencial que dejé en prenda por unas pinches cajas directas para guitarra electroacústica, y que por no haberle pagado al del sonido las decomisó; escribir mails a todos mis amigos, hacer por fin la cena de despedida que myrna organizó y que todavía no realizamos, mandar proyectos, cobrar otras lanitas...
¡Argh!
Para colmo, se me amontonan justo ahora actividades que limitan aún más mi tiempo disponible para prepararme: este pinche festival Arte en Vuelo que me deja más problemas que satisfacciones, una presentación en México que se roba todo el miércoles, las visitas sociales que ya me están exigiendo unas últimas horas de convivencia antes de mi viaje.
Así y todo, el jueves estaré abordando el avión.
¡Sí señor!

Friday, October 02, 2009

Cómo viajar a Polonia sin enterarse del financiamiento

Ante el precio del viaje, uno que otro amigo me han cuestionado sobre la pertinencia del mismo.

Hace algún tiempo, Cázares me decía que un artista no estará completo en tanto no trascienda sus propias fronteras, tanto mentales como territoriales. Todo viaje, aún en circunstancias adversas, nos nutrirá temáticamente, estilísticamente, y sobre todo, humanamente.
No soy la rata que abandona el barco, no soy el inconsciente que deja a medias cientos de cosas aquí en México, no soy tampoco el abusivo que está aprovechándose de algunas personas en beneficio propio.
A veces me digo que tampoco vale la pena. Otras veces me digo que por qué no. Y el resto del tiempo me digo que da igual, que vaya o no vaya, mis actos no van a desencadenar una tragedia o un milagro. Y en vista de las circunstancias, pues mejor me voy, que ya al regresar quizá algo en mi forma de actuar, de responder ante los retos, haya variado.
Es una expectativa difusa la que me lleva. Es una gana de sacudirme esta inercia que me tiene atado. Es una sacudida para todos los que forman parte del círculo, algo tiene que surgir de ahí que ya no forme parte de la rutina viciosa que hace que cada tropezón mío le duela a Ángela, que cada resbalón nos unte de un barro harto conocido.
Me voy porque desde allá arriba, y desde allá lejos, quizá pueda verme en toda mi miseria creacional y ubique de una vez por todas lo que sí y lo que no, de este sujeto llamado Alejandro. (Al margen de lo que dicen por lo menos tres actas que ubiqué en mis pasadas pesquisas para validar mi identidad)
Pues sí, finalmente, merced a cantidad de malabares monetarios, ya tengo asegurado un lugar en el avión que, una escala previa en Madrid, me hará pisar tierras polacas.
Y a todo esto, ¿cómo es posible que hubiera juntado la lana? créanme que todavía no acabo de enterarme. Maravillosa que es la vida y la gente que me rodea, que aunque yo insista en derrotarme, confían en mí y hacen lo que consideran necesario.
GRACIAS A TODOS.
  • Ángel.
  • Mi familia política.
  • Compañía de Artes Vitaminas.
  • Uno que otro diputado.
  • Los amigos que espontáneamente y sin pedírselo, hicieron la vaca.
Y ustedes, que de manera indirecta, por el afán de tener algo qué contarles, me apremian a dedicarle a esto más esfuerzo del nulo que casi siempre suelo ponerle.
Ahora estoy involucrado en el festival de Totolac, pero una vez sacudido aquello, voy a iniciar otro blog paralelo con todo lo que pueda generar de información sobre mi viaje, que a insistencia de varios, no será de sólo la semana que habrá actividades en Polonia, sino todo un mes de andar por Europa.
Tengo encargos de muchos, así que me iré preparado.

Monday, September 14, 2009

Ya me voy a Polonia

en las semanas anteriores me hice de material suficiente para armar una densa historia familiar. A raíz de andar recopilando documentos para probar mi identidad a la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores, encontré cantidad de anécdotas dignas de mejor suerte que los empolvados libros de registro de juzgados, oficinas, curatos, y micas familiares.
Muchas de esas sesiones estuve a piunto de mandar al diablo las ganas de visitar Polonia.
Ángel se desesperó varias veces. No soporta mi extraña pasividad ante las adversidades. Pepe insistió en la muy poca madre que tiene el sistema burocrático mexicano. Rafa mentó madres y esfrimió sus mejores artes escudriñadoras entre la jerga leguleya mexicana.
Y yo... bueno, yo sigo haciendo lo que sé hacer y juntando lana tan de a poquito que devéras, no sé como pagaré el viaje.

Wednesday, August 19, 2009

Un año más al costal

Ayer cumplí 34 años de edad. En un planeta que tiene millones de años de edad, en un continente que lleva por lo menos quinientos y algo de años en ser incluido en la oficialidad mapística, en un país que está todo alelado queriendo celebrar sus discientos años de ¿independencia?, en un estado que suficientes arqueólogos y antropólogos coinciden en que tiene sus tres mil años de habitado por pueblos con identidad definida, en un municipio declarado como tal apenas treinta años después de la masacre de Tlatelolco (la inicial, la de 1521), este dato del cumpleaños acaba siendo insignificante.
Significa algo para mí, significa algo para quien comparte su vida y su espacio conmigo. Probablemente para los que me mandaron mensajes y hablaron por teléfono.
Pero en todo caso, la fecha (arbitraria por muchos factores), me hace reflexionar sobre los recientes obstáculos que me he encontrado ahora que ando tramitando mi pasaporte para poder largarme a Polonia.
Y de ser un treintaytantos más en el mundo, paso a ser un sujeto con la potencialidad exacerbada y a la vez delimitada por el factor edad.
Pero así y todo, el tiempo aún es comprensivo y me augura cantidad de proyectos por aterrizar antes de que el factor organismo comience a cobrar sus cuotas a mis excesos juveniles.
¡Salud!

Friday, July 10, 2009

Cómo acabar involucrado en cosas incomprensibles

Basta con estar ahí, presenciar el delito, yno echarse a correr para ser parte de la red de criminales.
Basta con mirar como asesinan a la vaca y estirar la mano con el plato vacío para ser otro de los victimarios.
Basta con leer desplegados en el periódico sobre un tema equis e ignorarlo para hacerse cómplice de los truhanes aquellos.
Basta con meterse a lo pendejo en sitios a donde no nos llamaron para acabar embarrado en el pastel.
Basta con todo eso de querer acribillar el mundo con posibles soluciones si a final de cuentas en lugar de solucionar, uno acaba disuelto en el ácido de la corrosiva corrupción.
Basta con navegar a la deriva en esta telaraña virtual para acabar como Frodo, en un capullo del que uno no sabe si será protección o prisión.
Estoy intranquilo, temo arriesgarme, creo que me pierdo, siento el vacío ante mis dedos y la pantalla amenaza con devorarme.
Así que... basta con dar el click definitivo o cerrar sesión y comenzar de cero.
¿Qué hago?

Wednesday, June 10, 2009

Monday, June 08, 2009

de homónimos que lo agarran a uno de bajada

Hace unos años, cuando mi editor se engolosinó mandando mis cuentos por internet a cuanto sitio consideraba propicio, recibió un correo muy curioso: se trataba de un Alejandro Ipatzi avecindado en Acapulco y que reclamaba la exclusividad y privacidad de su nombre. Le reclamó en fuertes términos la usurpación de personalidad y casi amenazaba con proceder legalmente. Marco, mi editor y amigo, creyendo que era una broma mía me reenvió el correo en cuestión y reclamó mi manía a abrir correos en cuanto servidor encontraba. Yo, que por supuesto no era el autor de dicho mensaje, lleno de inceretidumbre y un calambrito de morbo, le escribí (¿me escribí?) a ese alejandro ipatzi que tan costeño andaba, pidiéndole explicaciones y reclamando, a mi vez, la exclusividad del nombre, que hasta entonces consideraba único, o sea, no tan común, sobre todo por el apellido (exceptuando Oxnard, California, que por cierto hierve de Ipatzis, gracias a una rama familiar que emigró hace algunas décadas; pero eso es otra historia que luego contaré). El caso es que aquel otro yo que no era yo, contestó que el único Alejandro Ipatzi de México era él... Bueno, Gonzalo Alejandro. Algunos mensajes después todo se acomodó: resulta que su abuelo era originario de Chiautempan (de ahí surgimos, a menos que los tátara tátara tátara abuelos hayan llegado de otra parte), y que se fue a radicar a guerrero y... bueno, el desenlace es obvio.
Pues resulta que ayer, hurgando por esta telaraña virtual me volví a encontrar a otro Alejandro Ipatzi. Éste es autor de cierto artículo publicado en cierta revista cuyo jefe de redacción es un cierto conocido mío (saludos YZM). Todo se me cuatrapea en estos ires y venires. comento a grandes rasgos: hace unas semanas me fuí de turismo ramplón a la cumbre del Tajín (de eso habla el artículo), vi las cosas que aparecen descritas en ese artículo, incluso hasta coincido en algunos puntos con ese artículo. Pero señores, les juro que ese artículo no lo escribí yo. A menos, claro, que en alguno de mis recurridísimos lapsus lo haya hecho y enviado y convenido precio y todo eso.
Pero, bueno, algo hay de bueno: por fin mi nombre aparece precediendo un artículo en la revista de marras.
Además, resulta halagador que mi nombre (aunque resulte ser otro Alejandro Ipatzi en territorio mexicano), se comente hasta en otro blog, que es de donde tomo el siguiente vínculo, para deleite y suspicacia de quien quiera leerlo.
el linck: http://tragedias.lacoctelera.net/post/2009/06/01/ambar-falso

Tuesday, June 02, 2009

pendientes culturales

Hace cosa de un mes que no escribo nada en este blog. A veces me he preguntado si vale la pena hacerlo. No es el gran lugar donde tantos quisieran detenerse a leer. Otras veces me hago la firme intención de agregarle cosas, pero estas cosas se quedan en la lap, allá en casa. No tengo internet tan a la mano, así que sólo cuando ando en un cyber café, y cuando he puesto los archivos en una usb es cuando cuelgo algo.
No por no escribir significa que no pase nada. Todo el tiempo me están pasando cosas. Tengo planes, proyectos, encargos, reclamos, preocupaciones. así que hoy, quiero enlistar las cosas que se me vengan a la mente y a ver si me sirve ver todo eso escrito para comenzar a despejarme.
1.- Mi casa aún está en obra negra y en la cuenta me quedan muy pocos pesos.
2.- Estoy a prueba en Totolac y, como en otras ocasiones, siento que el encargo me quedará grande y lo voy a mandar al carajo.
3.- Para octubre está programado el segundo encuentro México Joven y quiero ir, pero no tengo dinero; Rafa y Vitaminas me han propuesto hacer una serie de eventos para recaudar fondos y, bajita la mano, lanzarme como "representante de la cultura tlaxcalteca", con todo lo que eso implica de bártulos de otros artistas.
4.- Hice para malena Diaz un libro objeto sobre sus muñecas, me prometí fotografiarlo para subirlo a la red pero no lo hice. De cualquier manera iré a la exposición en la Condesa a ver mi libro primorosamente colocado entre las creaciones de ella.
5.- tengo ganas de abrir una tienda de artesanías en Ocotlán, pero me da miedo salir perdiendo como con la perfumería.
6.- cada mañana me levanto queriendo hacer nuevas libretas en formatos inverosímiles, pero a medida que avanza la mañana, entre mi desayuno y la cena, acabo por no hacer más que modelitos sencillos.
7.- Adriana Banda, en su papel de directora del DIF de Panotla, me pidió un proyecto, que aún ronda mi cabeza sin dejarse aterrizar.
8.- Victor Pinto me habló desde Sanctorum para preguntar, veladamente, si ya mandé al diablo el proyecto cultural de allá. Todavía no. Aunque si sigue sin llegar la lana aunque sea para transportarme, pues a lo mejor si.
9.- Estoy tomando clases de carpintería en el Seguro Social, y en una de esas, hasta voy a costruir mis propias ventanas.
10.- Estoy inscrito a un gimnasio, le quiero dar prioridad a mi pancita dulcera pero Angel dice que se me está marcando la espalda, no quiero acabar como varios chaparritos cuadrados y con las patas flacas. Intento dosificar las cosas.
11.- El sildenafil es interesante.
12.- Mujeres en las calles, futbol en la tele, alertas sanitarias, noticias mediáticas, todo, todo me distrae. Y no logro averiguar cual debe ser el tema importante de mi vida.